colocación de piedras naturales

5.14. Tratamientos y Acabados

9. Tratamiento de juntas. Materiales sellantes

Para el correcto funcionamiento de un soporte, pavimento o revestimiento, resulta importante diseñar correctamente varios tipos de juntas que permitan los distintos movimientos de la pieza, sin afectar a la durabilidad de esta.

Existen varios tipos de juntas:

– Juntas estructurales: las coincidentes con las juntas del soporte para absorber los posibles movimientos estructurales. Deben llegar hasta el soporte y su anchura debe ser, como mínimo, la de la junta estructural del soporte. Se suelen rematar con materiales de elasticidad duradera, cubrejuntas externos o perfiles de plástico o metal.

– Juntas perimetrales: en los revestimientos, hay que dejar juntas en los encuentros con otros paramentos o elementos que delimiten el elemento de piedra. El objetivo es la eliminación de tensiones y puede prescindirse de ellas cuando la superficie es menor a 7m2. Las juntas deben ser continuas y su anchura menor a 1,5 cm. Estas llegarán hasta el soporte y se rellenarán con material elástico o silicona.

A continuación, se verán los tipos de materiales sellantes más utilizados:

– Material sellante cementoso: constituido por conglomerantes hidráulicos y otros aditivos mezclados con agua justo antes de su uso. Puede contener pigmentos para proporcionar diversas coloraciones. No es recomendable para lugares donde esté sometido a limpieza con productos agresivos.

– Material sellante de resinas reactivas: constituido por resinas sintéticas (epoxi) y otros aditivos, también puede contener pigmentos para su coloración. Entre sus ventajas, están la elevada adherencia, la resistencia a productos químicos y a la humedad, la resistencia bacteriológica y a la abrasión.

– Lechada de cemento: producto no normalizado que se prepara in situ con cemento (blanco o gris). Se utiliza en mármoles y calizas preferentemente en interiores.

9.1. Tratamiento de superficies: productos químicos antimoho y antigrafiti, tintado, patinado, pulido, texturas

Estos tratamientos se aplican a la piedra para su protección frente a deterioros o para mejorar su aspecto externo. Para su correcto uso, hay que eliminar todo tipo de restos y suciedad que pueda tener la pieza antes de comenzar con su aplicación. Estos productos no deben dañar la piedra y no deben ser nocivos para los que los aplican ni para el medioambiente.

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9.2. Tratamientos

A continuación, se describen los tratamientos más destacados que se pueden aplicar a la pieza de piedra natural.

Productos químicos antimoho

Existen en el mercado diferentes tipos de productos antimoho para piedra natural. Se trata de aplicar sobre la pieza una capa que posee agentes fungicidas y antimoho, formando una barrera que la protegerá de los mismos. La pieza debe estar limpia y seca antes de su aplicación. En el caso de que la piedra ya esté contaminada de moho, habrá que proceder a su limpieza, sin arrancarlo e inyectando algún tipo de biocida que la seque, para su posterior retirada sin producir daños físicos a la piedra. Esta aplicación se podrá realizar con brocha o rodillo y limpiando con agua los restos que puedan quedar.

Productos químicos antigrafiti

Al igual que los productos antimoho, en el mercado hay diferentes productos químicos antigrafiti de uso directo y totalmente incoloro una vez secos. No afectan a las superficies ni acabados y proporcionan un eficaz tratamiento de protección contra aerosoles de grafiti. Este producto se suele presentar listo para su uso, sin tener que diluir y aplicándolo mediante brocha, rodillo o pulverizador de baja presión, de forma homogénea y sin pausas. La superficie recién aplicada debe ser protegida de la lluvia durante al menos 5 h y con temperaturas comprendidas entre 10 y 25ºC.

Tintado

Es una alteración cromática que se puede dar también de manera natural por desplazamiento sobre la superficie de sustancias tales como óxidos de hierro o cobre de rejas, clavos, etc., pero se puede aplicar una coloración para obtener piezas de diferentes colores y combinaciones. Las técnicas actuales disponibles para el tintado de piedra natural se basan en la aplicación de pigmentos en forma de recubrimientos sobre la superficie. Estos pigmentos pierden color, especialmente cuando se encuentran expuestos a radiación solar (uso exterior) y reaccionan con determinados agentes químicos. Además, al tratarse de un recubrimiento superficial, el color puede perderse por el propio desgaste de la capa más externa del material, sobre todo en ambientes agresivos.

Patinado

Se trata de un producto que representa el estado envejecido de la piedra con alteración cromática. Se caracteriza por sus colores amarillentos, ocres o rojizos, que contrastan con los colores generalmente blanquecinos del material pétreo sobre el que se encuentra. La elaboración de la pátina se realiza mediante diferentes capas de origen mineral. En primer lugar, se realiza una limpieza sobre la pieza y, posteriormente, las capas de la pátina. Se pueden encontrar en el mercado productos para su realización y también la puede elaborar uno mismo.

Pulido

Con el pulido, se consigue una superficie lisa y brillante, con porosidad casi nula, destacando al máximo nivel la estructura, el color y la textura de la piedra. Este acabado, al ser de poro cerrado, proporciona a la piedra mayor resistencia al ataque de agentes. Se aplica principalmente en mármoles y granitos, ya que son rocas muy compactas y con alto grado de cristalinidad.

Texturas

Dependiendo del acabado deseado, se obtendrá una textura u otra. Estos pueden alterar sustancialmente la porosidad, la capilaridad y la resistencia mecánica o química de la superficie de la piedra.


10. Protecciones contra la humedad: barreras en arranques y acabados superficiales

Los distintos estados del agua llevan a la piedra a su deterioro debido a los cambios de fase que se pueden dar, además de actuar como un vehículo de transporte de otras sustancias perjudiciales, como las sales solubles, contaminantes atmosféricos u organismos vivos.

La humedad de las piedras procede principalmente de la atmósfera por condensación, de las aguas de lluvia por absorción y del suelo por capilaridad y el efecto depende de la porosidad de la piedra.

Para tratar este problema, se opta por dos vías: barreras en arranques y tratamientos superficiales.

10.1. Barreras en arranques

Cuando el elemento de piedra natural está en contacto directo con el suelo, se debe crear una barrera impermeable para la eliminación de la humedad. Se trata de poner una barrera entre el agua y el elemento de piedra. Existen vanas opciones: desde una lámina impermeable hasta inyecciones de mortero o resinas. Las láminas suelen venir en rollos de fácil colocación y hacen que el agua no penetre en las rocas por capilaridad, evitando que se produzcan problemas posteriores de humedad y bacterias.

10.2. Acabados superficiales

Existen múltiples productos en el mercado para la superficie de elementos de piedra que combatan la humedad. El principal peligro son los poros de las piedras, ya que el agua se aloja en ellos. La utilización de estos productos remedia las causas de deterioro, como los ciclos de hielo/deshielo y las lluvias ácidas, causando sales, dilataciones y contracciones, musgos o líquenes, etc.

La aplicación de capas de estos hidrófugos hace que se retarde el envejecimiento y evita degradaciones. El taponamiento de los poros y capilares o la impregnación total de la piedra hace que se conserve, impidiendo el desarrollo de mecanismos de alteración. Este proceso se realiza con productos acrílicos y se aplica en objetos pequeños. Este sistema tiene el inconveniente que un fallo en una pequeña zona permite que comience la alteración.

10.3. Colocación de elementos accesorios

Los elementos de piedra natural muchas de las veces irán unidos a una serie de accesorios, como por ejemplo cerrajerías, soportes metálicos o sistemas de iluminación, por lo que se pasará al estudio de los distintos sistemas de colocación de estos en la piedra.

Resultado de imagen de focos en piedra natural

Hay que intentar siempre que los elementos accesorios queden anclados de manera natural sin necesidad de fijación cuando se trata de elementos incrustados en la superficie de la piedra, como pueden ser sistemas de iluminación o tomas de corriente.

Por ejemplo, en la imagen anterior, los focos de iluminación no han necesitado de una fijación concreta, ni adhesivos ni tornillería, solo la preparación previa de los huecos con taladro ha bastado para fijar estos accesorios.

10.4. Material de agarre

Para accesorios que vayan directamente en la superficie, que no sean muy pesados y que se encuentren preferentemente en línea horizontal, se pueden utilizar materiales de agarre como son los adhesivos. Estos suelen ser a base de resinas de poliéster, proporcionan una buena adherencia, tienen un alto tiempo de rectificación y, en general, permiten una buena deformabilidad sin perder adherencia. Requieren una superficie plana y seca, aplicándose en capas finas (aproximadamente espesores de 10 mm).

10.5. Sistemas de unión

Cuando se trata de accesorios colgados o pesados, se necesitará de una fijación más resistente, como son los anclajes metálicos o uniones atornilladas. Siempre hay que intentar repartir el peso del accesorio de manera uniforme para que no se creen tensiones y se puedan crear lesiones en la piedra. Para introducir tornillos en la piedra, se precisa de una fresadora o taladro, que ayudará a realizar el canal necesario para el anclaje. Cuando la pieza es delicada o de difícil manejo, se realizará un primer taladro de menor diámetro para que sirva de guía con el definitivo.

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