5.9. Juntas de unión

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1. Introducción

Las juntas de unión en revestimientos de piedra natural son elementos imprescindibles que se extienden a lo largo de todo el revestimiento y que aportan la seguridad necesaria al sistema, además de contribuir estéticamente al resultado final. Aunque se ha hablado en capítulos anteriores de este elemento y se ha visto la función que cumple en el revestimiento, este capítulo se centra en cómo preparar la junta para su rellenado y sellado, así como en la importancia de su posterior limpieza y de los tratamientos que se pueden aplicar para conservarla en perfecto estado, asegurando así también el mantenimiento de todo el revestimiento de piedras naturales, ya sea interior o exterior.

2. Juntas de unión: preparación, limpieza y tratamientos

Las juntas de unión se definen como aquellos pequeños espacios entre piedras naturales colocadas de forma contigua en el revestimiento que se rellenan con mortero o cemento, entre otros productos para hacer sólida la unión.

2.1. Tipos de juntas

Dentro de las construcciones, se pueden encontrar los siguientes tipos de juntas: juntas estructurales, juntas de dilatación y juntas de unión. Debido a su importancia en los revestimientos, todas ellas se tratan a continuación.

Juntas estructurales

Son aquellas juntas que separan un edificio en dos partes totalmente independientes, ya que van desde los cimientos a la cubierta del mismo. Su importancia en relación con las juntas de unión es en el hecho de que el resto de las juntas debe coincidir con las juntas estructurales, de modo que en estas el revestimiento se interrumpe para asegurar la integridad del edificio.

Juntas de dilatación intermedias

Las juntas de dilatación intermedias deben medir entre 0,5 y 2 cm de ancho y se usan cuando la fachada tiene más de una planta de altura. Se considera conveniente insertarlas en revestimientos de piedra natural con alturas de entre 6 y 8 metros.

Para la realización de estas juntas deben emplearse materiales de relleno y sellantes con elasticidad y adherencia suficientes para absorber los movimientos y cargas previstos.

Juntas de unión: Las juntas de unión representan la unión entre placas contiguas y estarán determinadas por el formato de las piezas. Las características de estas juntas deben ser las siguientes:

– La distancia a la que se van a encontrar dependerá del formato de las piezas elegidas. Este formato debe ser compatible y ha de elegirse considerando la dilatación.

– Tendrán un espesor mínimo de 2 mm, aunque este variará en función de la longitud de la superficie de la pieza y de la dilatación de la misma.

– La profundidad de la junta estará en relación con el grosor del sistema, es decir, abarcará el grosor de la piedra, el material de agarre de la misma y las capas de nivelación.                                                                                                                       

Atendiendo a su forma: Las juntas de unión se pueden clasificar del siguiente modo:

– Junta apretada: en este tipo de juntas se elimina el mortero para que la unión se efectúe mediante el propio peso de la piedra.

– Junta ascendente, montante o vertical: se denomina así a las juntas verticales en las uniones de piedra natural.

– Junta cuadrada: se trata de las juntas de piedras cuyas piezas están realizadas en ángulo recto.

– Junta cubierta: son las juntas de las piedras ocultas por una moldura.

– Junta de cabeza: las juntas de cabeza son aquellas que se encuentran situadas de forma perpendicular al radio en una bóveda.

– Junta de dovela: es aquella que se sitúa siguiendo el radio de una bóveda.

– Junta delgada: es la junta en la que las superficies de las piedras están talladas en un ángulo superior a 90º.

– Junta gruesa: es la junta en la que las superficies de las piedras se encuentran formando un ángulo inferior a 90º.

– Junta de revestimiento: es la que produce el saliente en las escaleras, en concreto, en los escalones, que están retrasados unos de otros.

– Junta inglesa: es la formada por las superficies en un ángulo de 45º.

– Junta oculta: esta junta es la que se haya disimulada, sobre todo, en los trabajos con mármol, donde se usan las vetas irregulares para camuflarlas.

En función del acabado de la junta se pueden clasificar los siguientes tipos:

* Enrasada: es aquella cuyo relleno queda a ras con la cara exterior de las piezas.

* Rehundida: son aquellas cuyo nivel queda por debajo de la superficie de las piezas que unen. Hay tres tipos:

– Plana: cuando el interior de la misma es plano.

– Redondeada: cuando es de acabado redondeado.

– Matada: cuando su acabado se hace en ángulo.

* A hueso: cuando entre las dos piezas solo puede incluirse un mínimo de mortero y este no llega a apreciarse.

Construcción de muros y fachadas de piedra | Arteroca

* Salientes: como su propio nombre indica, en este tipo de juntas el relleno sobresale de la superficie de las piezas.

2.2. Preparación de la junta

Para la realización de las juntas deben usarse materiales con características similares a la del revestimiento, aunque estas zonas estén más protegidas de las posibles agresiones físicas por la piedra natural. Otro aspecto a tener en cuenta es que las juntas deben absorber las tensiones de dilatación y tracción de las piedras naturales, por lo que los materiales usados han de ser resistentes, elásticos y adherentes. Las características de estos materiales son las siguientes:

– Resistentes a la abrasión.

– Resistentes a la absorción de agua.

– Resistentes a agresiones químicas.

– Resistentes a las manchas y al crecimiento de moho.

2.3. El sólido capaz. Selección

En primer lugar, para la selección de la piedra natural, se debe tener en cuenta la funcionalidad del elemento singular a elaborar. Dependiendo de este criterio, se escogerá el sólido con una serie de propiedades que lo hagan idóneo para su función. Se pueden dividir estos elementos en dos grupos:

Elementos singulares funcionales: los que cumplen un objetivo dentro de una construcción, como pueden ser pilares, columnas, escaleras, balconadas o encimeras.

Elementos singulares decorativos: los utilizados para embellecer y crear ambientes únicos tanto en espacios públicos como privados, tales como fuentes, esculturas, mobiliario urbano, chimeneas, mosaicos, gárgolas balaustres o escudos heráldicos.

2.4. Propiedades físicas, mecánicas y químicas

Se señalarán a continuación las propiedades físicas, mecánicas y químicas más significativas a la hora de la elección de una roca de cantería.

Densidad

La densidad es la relación entre la masa (g) de la piedra y su volumen (cm3): La densidad depende de la composición mineralógica, de la textura y de la estructura de la roca. En términos generales, se puede decir que a más densidad, más dureza, siendo las compactas las más densas.

Peso específico

El peso específico es el peso de la piedra en kilogramos por metro cúbico (kg/m3). Una sencilla relación de piedras de mayor a menor peso sería: basalto, granito, mármol, caliza y arenisca.

Tenacidad o cohesión

La tenacidad o cohesión es el mayor o menor grado de resistencia que ofrece una piedra a dejarse romper por el choque. Atendiendo a este concepto, las rocas pueden clasificarse en:

– Coherente: si es difícil de triturar.

– Frágil: si es fácil de desmoronar.

– Suelta: si está constituida por granos sueltos de forma natural.

Dureza

La dureza es la resistencia que las piedras oponen a ser rayadas por otros cuerpos rompiendo su estructura. La medida básica de la dureza se realiza por la Escala de Mohs. Que está formada por 10 minerales en orden creciente de dureza, indicando que los anteriores son rayados por los siguientes. Los minerales que forman la escala son: 1 talco, 2 yeso, 3 calcita, 4 fluorita, 5 apatito, 6 ortosa, 7 cuarzo, 8 topacio, 9 corindón y 10 diamante. La dureza de una piedra dependerá de:

– Composición de la piedra: el mineral que mayor dureza proporciona a la roca es el cuarzo.

– Peso específico: a mayor peso, mayor dureza.

– Estructura y tenacidad: las piedras de grano fino y compactas son más duras.

– Entre las rocas duras, se encuentran el basalto y el granito y entre las blandas, la arenisca y la arcilla.

Resistencia a la compresión

La resistencia a la compresión mide la capacidad de la piedra de soportar presiones exteriores que se ejercen sobre ella en función de su orientación. Esta resistencia dependerá de su estructura, peso específico, tenacidad, dureza y dirección de estratificación.

Las rocas más resistentes son las más duras, las de mayor peso específico, las compactas y de grano fino.

Labrabilidad

Una vez extraídos los bloques de piedra de las canteras o formaciones de roca en explotación, se procede a darles la forma. A este trabajo se le da el nombre de labra. La labra de la piedra comprende dos trabajos primordiales: el desbaste y la labra propiamente dicha.

El desbaste consiste en preparar el bloque en una forma aproximada por exceso a la que ha de recibir definitivamente. Suele realizarse en la propia cantera, dejando todas sus dimensiones unos cuantos centímetros mayores a las del elemento que de él debe obtenerse.

Adolfo Armas Lujan - Docente - Formación - Las Palmas de Gran ...

Durabilidad

La durabilidad de la piedra es la resistencia que presenta ante los agentes atmosféricos o de meteorización, siempre condicionada por sus propias características.

Los factores que más condicionan el empleo de la piedra con fines constructivos se podrían resumir en la destrucción física, la destrucción química y la destrucción mecánica:

– Destrucción física: por la acción del hielo. Cuando se produce la transformación en estado sólido del agua que reside en los poros, se ejercen importantes presiones que en algunos casos pueden fracturar la piedra. Por ello, hay que tener en cuenta la existencia de poros y el diámetro de estos. A mayor diámetro, menor posibilidad de congelación, ya que el agua tiende a evaporarse.

– Destrucción química: consecuencia de la agresión producida por el anhídrido carbónico, el sulfúrico y el sulfuroso sobre la piedra. Es la acción más destructora que en la actualidad sufren las obras de piedra, ya que al combinarse estos anhídridos con la humedad atmosférica conlleva a su degradación, fenómeno conocido como el mal de la piedra.

– Destrucción mecánica: suele deberse a la erosión continua del viento.

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