colocación de piedras naturales

5.11. Utilización de plantillas

4. Utilización de plantillas

Las plantillas son dibujos a tamaño real de las piezas o elementos arquitectónicos que se utilizan como guías para la labra. Se realizan en tableros de madera. Otra posibilidad sería hacerlas en papel o cartón y trasladarlas a un material más rígido, como puede ser de zinc o aluminio.

En primer lugar, ayudándose de escuadras, compases y reglas, se marca sobre los tableros de madera o en papel el perfil. Siempre se anotará en un extremo el número de la pieza o las referencias necesarias.

Si la plantilla es en tableros de madera, habrá que ayudarse de una sierra de carpintero para cortarla.

Para realizar la plantilla en zinc, aluminio, o cartón se marcará y, con un trazador, el resto del dibujo, pudiendo ya cortar la plantilla con tijeras.

Las plantillas es conveniente lijarlas por su corte con limas planas para las líneas rectas y con limas de media caña para las curvas. Así, no habrá problemas de corte en manos.

El siguiente paso sería pasar la plantilla a la piedra. Se harán unas marcas en las plantillas que servirán de referencia para posibles movimientos. Hay que trazar líneas de referencia en la piedra que servirán para alinear correctamente las plantillas, haciendo coincidir las marcas de referencia realizadas anteriormente en las plantillas con estos trazados en la piedra.

A continuación, se marcan los puntos principales del perfil en la piedra y se unen esos puntos con líneas. Los trazos curvos son más complicados de trazar, por lo que habrá que ayudarse de rectas tangentes auxiliares a estas.

5. Corte a medida

Una vez obtenidos los bloques necesarios para la pieza y trazadas las líneas con las dimensiones, la siguiente fase sería el corte desbaste de estas. El desbaste consiste en rebajar materia hasta definir los volúmenes. Existen diversas máquinas para el corte o desbaste de piezas en piedra natural que se estudiarán más adelante.

Dependiendo el corte que se realice, el canto o superficie de corte resultará diferente:

Al hilo: el corte sigue el plano de la estratificación, dando lugar a caras limpias y homogéneas, sin vetas.

Caracanto: el corte va en contra de la estratificación, por lo que en una misma superficie se ven todos los planos. El resultado sería una cara

Diagonal: el corte sigue la diagonal del rectángulo, por lo que se obtienen vetas inclinadas respecto a la dirección del canto.

5.1. Mecanizados: taladrado, resurado, fresado, pulido, apomazado, arenado, texturado, envejecidos, vaciados

El mecanizado es el proceso de fabricación de la pieza, comprendiendo el conjunto de operaciones para conformar la pieza final, mediante la eliminación de material, por lo que se estudiarán las diferentes operaciones que se pueden realizar para producir un elemento singular de piedra natural.

-Taladrado: esta operación se puede realizar con una taladradora portátil, con una fija o con punteros, tanto neumáticos como manuales. El proceso del taladrado puede dejar diferentes texturas: talla punteada (puntos distribuidos de forma irregular), talla con surcos (estrías regulares) y talla decorativa (huellas formando curvas).

– Rasurado: este proceso, también llamado serrado, es el que se produce con el corte de la pieza. Suele ser un paso obligado dentro de cualquier producción y se realiza con máquinas cortadoras. El serrado deja una superficie lisa muy porosa, dependiendo del material, y rugosa al tacto. La piedra queda mate, de tono blanquecino y normalmente está muy arañada con la huella de la herramienta utilizada.

– Fresado: se suelen utilizar diferentes fresas para realizar el desbaste o modelado en relieves de piedra a través de movimientos rotativos. Tras el fresado, conviene pulir la pieza con máquinas lijadoras o lijas manuales al agua.

– Pulido: el pulido se consigue mediante abrasión, pasando por diferentes granulometrías cada vez más finas, que dan a la piedra ese aspecto brillante. Este mecanizado se realiza con distintas pulidoras o lijas de mano. En la actualidad se utiliza principalmente el abrasivo diamantado, que permite acortar tiempos y conseguir resultados espectaculares, a la vez que minimiza las fuerzas de trabajo para personas y máquinas, con el consiguiente beneficio. Con el pulido, se consigue una superficie lisa y brillante con porosidad casi nula, destacando al máximo nivel la estructura, el color y la textura de la piedra. Este acabado al ser de poro cerrado proporciona a la piedra mayor resistencia al ataque de agentes externos.

– Apomazado: se logra mediante un proceso de abrasión similar al pulido, pero sin llegar a conseguir brillo. Existen máquinas de gran producción y para superficies menores, se utilizan las pulidoras. Se consiguen superficies planas, lisas, mates y sin marcas visibles. El tono final es algo más oscuro que otras terminaciones, resaltando la estructura, la textura y los colores de la piedra.

– Granallado: el arenado de piedra natural es un acabado que se puede aplicar a todas las piedras. El arenado se realiza mediante la proyección de arena o silicato de aluminio por medio de aire a presión. Tras el proceso de arenado, la superficie tratada presenta (en una visión microscópica) una serie de orificios con profundidades regulares y perfectamente uniformes. Normalmente, la distancia entre orificios es variable y está determinada por la presión del aire de la tobera, la boquilla utilizada y la granulometría de la arena o abrasivo proyectado. El resultado obtenido es una superficie muy regular, algo caracterizada y mate. Dependiendo del grano de arena utilizado y del estado inicial de la piedra, se puede llegar a superficies satinadas casi brillantes pero rugosas.

Equipos de granallado en circuito cerrado

– Texturado: proporciona una superficie rugosa y homogénea, con pequeños cráteres uniformemente repartidos. Se puede aplicar en granitos, mármoles, calizas y areniscas. Es una antigua forma de tratamiento superficial de todos los materiales pétreos para revestimientos de exteriores y otros trabajos artesanales y uno de los efectuados manualmente más utilizados. También se conoce como abujardado. La superficie de la roca, previamente conformada, se golpea repetidamente con un martillo bujarda, que lleva una o dos cabezas de acero que contienen pequeños dientes piramidales de metal duro (widia). Hoy en día, todavía se utiliza la bujarda manual, aunque las más empleadas son las neumáticas, en las que las cabezas van recorriendo toda la superficie de la roca.

– Envejecido: tratamiento aplicado a superficies pétreas mediante abrasión o químicamente. Cuando se realiza por abrasión, se utilizan cepillos cuyas cerdas están impregnadas de abrasivo (corindón) de diferentes granulometrías que determinan la textura final de la piedra. En el caso de productos químicos, se aplican estos a la superficie de la piedra y se deja actuar cierto tiempo hasta conseguir el efecto deseado. Suelen ser productos de pH ácido. El resultado obtenido es una superficie con cierta rugosidad, algo porosa en el caso de mármoles y calizas y un poco satinada.

– Vaciado: para vaciar una pieza de piedra, habrá que ayudarse de distintos equipos, tales como la sierra circular, la amoladora, el taladro y el martillo neumático con diferentes herramientas. Una forma no tan obvia como con el taladro sería con una herramienta del martillo neumático llamada martillina, dando varios golpes de la herramienta sobre un punto determinado y haciéndola girar a cada golpe.

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